martes, 17 de marzo de 2009

EL AGUILA Y SU EXISTENCIA


Texto: Isaías 40:29-31

EL ÁGUILA Y SU EXISTENCIA
El águila a los 40 años tiene dos alternativas: morir o enfrentar un dolorido proceso de renovación que durara 150 días.
Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar. Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo. Luego debe esperar el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas. Después de cinco meses, sale para su vuelo de renovación y a vivir 30 años más.

En nuestras vidas, llegará un momento en que tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación para continuar el vuelo de victoria, debemos desprendernos de maldiciones, costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor. Solamente libres del peso del pecado y del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.

EL CORTEJO DEL ÁGUILA
El águila macho, divisa a la hembra que le atrae a lo lejos, se acerca a ella y trata de hacerse notar, pero al parecer no le interesa a ella, él empieza a volar junto a ella, de pronto la hembra emprende su vuelo a gran velocidad hacia arriba, el macho la sigue a la misma velocidad, luego ella desciende y toma en su pico una rama, nuevamente se eleva y en medio de su vuelo, deja caer la rama, el macho al darse cuenta de esto se apresura a atraparla en el aire y se la entrega; pero ella ya no la quiere, continúa su vuelo, él permanece a su lado, luego de un tiempo considerable de haber permanecido en esta situación, ella le ofrece su pata, él la une a la suya y desde ese momento establecen el compromiso formal y eterno, ya que ellos jamás se unen a nadie mas, aún si la hembra muere dejando crías el macho las cuida solo, y permanece solo hasta el final de su vida.

LA CRIANZA DE SUS HIJOS
El águila fabrica su nido en la copa de árboles de gran tamaño, o en rocas de difícil acceso. El nido del águila calva y del águila dorada puede medir más de tres metros de profundidad y cerca de unos dos metros de ancho. El nido más grande que se conoce alcanzó los 6 metros de profundidad y un poco más de 3 de ancho. El águila dorada puede ocupar nidos que hayan construido otras águilas mucho tiempo antes pero continúa renovándolos. Este nido lo comparte con su pareja, con la cual se aparea o une de por vida. En ese nido la pareja provee cuidado, protección y alimentación a los aguiluchos, hasta que éstos alcanzan su autonomía, lo cual implica que tienen que mudarse a otro lugar y construir su propio nido. El águila hace su nido alto. El águila pertenece a las alturas. Le gusta volar alto y le gusta vivir alto. Las alturas son su delicia, por eso construye su nido en lugares seguros y altos. Además, por ser un ave de gran tamaño, al salir de un nido alto puede tomar altura en su vuelo. El creyente águila no busca refugiarse en las cosas bajas del mundo, sino que se refugia en la peña, que es Cristo. Vive escondido en Jesucristo y refugiado en los lugares celestiales. Se ha alejado de las ofertas bajas del mundo, y ha construido su nido en las promesas divinas. Dice el apóstol Pablo bajo inspiración del Espíritu Santo: «Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria» (Col. 3:1-4).
La vida espiritual tiene que profundizarse en Dios, tiene que elevarse buscando siempre lo de arriba, no lo de abajo, y elevándose hacia Dios. El águila hace su nido permanente Durante toda su vida el águila continúa trabajando en su nido. El águila dorada puede tener 2 ó 3 nidos construidos en diferentes localidades, pero sólo utiliza uno por temporada. Cuando cambia de nido lo hace por razones de supervivencia, es decir, para buscar caza, pero por regla general, el águila construye un solo nido, que cuida, mantiene y renueva. Su nido es muy importante, ya que en él habrán de nacer sus aguiluchos. En ese nido la pareja de águilas cría y alimenta a los aguiluchos. Allí les enseñan a desarrollar sus instintos básicos para poder sobrevivir. Les ofrecen protección, cuidado y los preservan de su medio ambiente, pero cuando ya están fuertes, crecidos y tienen capacidad de sustentarse por sí mismos y con el instinto de conservación ya bien desarrollado, papá águila o mamá águila tienen que tomar la decisión de hacerlos salir. Para que aprendan a volar, sus padres los tendrán que empujar fuera del nido e incluso empujarlos de la peña o de la copa del árbol para provocarlos a volar y a vencer el miedo a las alturas. La Biblia dice: Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Génesis 2:24. (Dios muchas veces tiene que emplear situaciones especiales para provocar que los creyentes inmaduros desarrollen madurez, que a quienes les falta aplicar su fe la pongan en práctica, que los que tienen temor lo manifiesten. Dice la Biblia: «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2 Ti. 1:7).Los aguiluchos no pueden estar toda la vida en el nido, protegidos por sus padres águilas.
Un día tendrán que abandonarlo, pero lo harán con el permiso de los padres. Es peligroso abandonar el nido espiritual antes de tiempo. Muchos creyentes salen del nido de la iglesia local y se van sin el permiso espiritual de sus autoridades espirituales. La mayoría de los que así lo hacen, dan ese paso en un espíritu de rebelión. Todo lo que se comienza en espíritu de rebelión, jamás tendrá la bendición que se espera de Dios. Habrá prosperidad por cierto tiempo, pero a la larga se pondrán en evidencia las consecuencias de la rebelión.

EL ENTRENAMIENTO Y VUELO DEL AGUILUCHO
Al llegar el momento en el cual mamá águila sabe que sus polluelos tienen que aprender a volar y a defenderse por sí mismos; comienza a hacer que el nido sea un lugar incómodo para vivir. Empieza a “sacar las plumas del nido y las lanza al abismo” para que sean arrastradas por el viento. El nido se convierte en una morada de espinas, material del cual fue construido.
Aunque los polluelos traten de acomodarse, no podrán, pues su nido es una morada de espinos punzantes a los cuales están expuestos. El nido viene a ser un lugar muy pequeño para acomodar a todos los polluelos que compiten por el mejor lugar. Las quejas y chillidos de dolor llenan el aire. Las pruebas y persecuciones comienzan a agitar los polluelos que, hasta ahora, no habían experimentado lo que era el dolor.
Aunque los aguiluchos no comprendan todo lo que les está sucediendo, mamá águila tiene un plan. Ella ha obrado para hacer que el nido sea un lugar incómodo para sus polluelos a propósito, a fin de que estén dispuestos a salir a tomar lecciones sobre cómo volar.
En la vida espiritual así como en la natural, existe un principio: "¡Sin dolor, no hay ganancias!".
Todos nosotros somos como esos pequeños aguiluchos. Aunque la Biblia nos dice que somos peregrinos en un mundo que no es nuestro hogar, amamos las comodidades y el ocio. Nos encanta establecernos cómodamente en nuestros pequeños oasis y disfrutar de la toma de sol. Estamos muy cómodos donde estamos. No queremos salir para cruzar por los desiertos con sus penurias en nuestro camino hacia la tierra prometida.
Escuchamos la Palabra y disfrutamos de la predicación. A veces la encontramos divertida y otras veces no. La vida es tan buena y cómoda. Cuando el Señor nos habla, estamos demasiado distraídos en nuestra ociosidad para escucharle.
Pero entonces, Dios decide que es tiempo de que crezcamos (maduremos) un poco más, y así las cosas cambian rápidamente. Repentinamente, comenzamos a sentir el peso de los problemas, el dolor y el sufrimiento. "Reprendemos al diablo" creyendo que es su obra, quejándonos y llorando, pero sin remedio alguno.
Cuando el dolor y sufrimiento hayan hecho su obra de llamar nuestra atención, cuando estemos otra vez dispuestos a esperar en Él y a escuchar Su voz, entonces, nos muestra lo que tiene en Su agenda para nosotros. Dios desea señarnos a "...levantar las alas como águilas...".

Lecciones de Vuelo
Mamá águila invita "al aguilucho a subir sobre sus alas". En tal punto del proceso de entrenamiento, el aguilucho está tan feliz de poder salir fuera de su nido espinoso que es fácilmente persuadido a saltar sobre la espalda de mamá águila y fija firmemente sus garras sobre el piñón de sus alas fuertes. Aguilucho está a punto de tomar su primera lección de vuelo.
Con su polluelo firmemente agarrado a su espalda, mamá águila salta fuera del nido y sale volando hacia las alturas por encima del valle. El aguilucho es llevado por las alturas por primera vez. Mamá águila da giros repentinos para que su aguilucho se caiga, luego lo recoge y vuelve a remontarse a unos miles de pies de altura sobre el valle. "¡Qué emocionante es volar!" - dice el aguilucho para sí.
"¡Es tiempo de volar, aguilucho!". Repentinamente mamá águila se lanza de picada por el aire. Tal viraje hace que su aguilucho salga disparado de su espalda y comience a descender por el espacio, lleno de terror. Él lucha por batir sus tiernas alas tratando desesperadamente por mantenerse a flote. Pero sigue descendiendo verticalmente por el vacío hacia una muerte o destrucción inminente.
Justamente cuando todo parecía estar perdido, el aguilucho siente la poderosa espalda de su mamá que se coloca bajo sus patas, salvándole del impacto de su caída. Él vuelve a aferrarse de sus plumas espesas y fuertes, y una vez más se siente a salvo.
Ella vuelve a salir volando hacia arriba con su pollo, solo para volver a repetir el mismo episodio. Cada vez que lo deja caer, el aguilucho va aprendiendo un poco más, hasta que finalmente puede deslizarse solo y "levantar las alas como águilas". ¡Cuán emocionante poder volar con sus propias alas en lugar de ir a espaldas de su mamá!

Nosotros somos exactamente como ese aguilucho cuando respondemos al llamado de Dios al ministerio: "para ascender a las alturas como con alas de águilas". Pensamos que es una idea maravillosa. No pasa mucho tiempo sin que comencemos a "volar bien alto". Sin embargo, Dios en Su misericordia, oculta de nosotros el dolor, la ansiedad y el sufrimiento que envuelve nuestra preparación y entrenamiento. No comprendemos el precio que habrá que pagar.
Dios permite que las circunstancias poco placenteras, evolucionen en nuestros trabajos seculares hasta que el dolor nos empuje a rendirnos completamente y salgamos al seminario o escuela bíblica.
Cuando nos graduamos, nos lanzamos hacia fuera con gran optimismo esperando tener éxito y recibir gloria instantáneamente. Durante un breve tiempo las cosas nos van muy bien; luego de repente el piso parece hundirse debajo de nuestros pies. Surgen problemas en la congregación. Todas las cosas parecen salir mal. Las personas que solían ser nuestras amigas, ya no lo son más. Descubrimos que se retiraban de nosotros "porque no querían ser identificadas con un perdedor". ¿Suena eso familiar?
¿Qué está ocurriendo? Estamos aprendiendo a volar. Tales adversidades y contratiempos nos empujan hacia el crecimiento en la fe y hacia una mayor dependencia en el Espíritu Santo. Estamos aprendiendo a remontarnos por encima de toda adversidad y a lo que quiso decir Pablo: "...y estar firmes, habiendo acabado todo". Cuando todas las cosas se estén cayendo a nuestro alrededor, tenemos que aprender a estar firmes sobre nuestra Roca: JESUCRISTO.

EL ÁGUILA AL BORDE DE SU PROPIA MUERTE
El águila al borde de su propia muerte extiende ampliamente sus alas agigantando su figura. Cuando alguien con sus pies firmes en la tierra vea desde su poco más de metro y medio de altura, a un águila volando directamente hacia un temible frente de tormenta podría pensar en la "tonta" decisión del animal que no huye del fenómeno. Sin embargo desde la altura del águila la realidad es muy distinta. El águila sabe que frente a la tormenta, lo mejor que puede hacer es no volar dejándose perseguir continuamente por las grises nubes. Muy por el contrario se dirigirá de frente a ella, desplegará sus alas tan grandes como le sea posible con lo que el tempestuoso viento la empujará hacia arriba hasta que, luego de soportar durante un centenar de metros la oscuridad de la nube, por fin verá el sol y habrá dejado la temible tormenta a sus pies... De esta forma, cuando nos vemos circundados por un problema, lejos de tratar de huir temporalmente –en cuyo caso seremos constantemente perseguidos por él- podemos elegir desplegar nuestras alas... tomar conciencia de la grandeza de nuestra vida... de lo que verdaderamente somos... de nuestras reales capacidades... de aquello que está en nosotros mismos... Cuanto mayor sea el problema, más grande mostraremos nuestras alas, nuestra figura... y enfrentando la circunstancia podremos soportar los tempestuosos momentos convencidos de que Cristo está con nosotros...
Cuando el águila afronta el momento culminante de su vida, cuando avizora el momento final de su existencia, lejos de amedrentarse, de recluirse, de cerrarse en si misma, realiza el mayor de los esfuerzos de toda su vida en desplegar sus alas hasta que la sombra que produzca sea la mayor jamás vista. Así se eleva hasta las mayores de las alturas donde encontrará el lugar que ella misma elige para su muerte. La última imagen que puedas tener de un águila siempre será la de la majestuosidad de su figura con sus alas extendidas. Ahora reflexionado, y es que si lo puede hacer un pero simple animal como el águila... ¿Será posible qué también ésta sea la actitud en nuestras vidas? Cuando veas que todo se te ha acabado, que ya no tienes fuerzas, que humanamente no hay solución, que todas las puertas se te han cerrado; lo motivo a seguir adelante con paso firme y seguro en busca de la meta final. En los momentos difíciles Dios te dice: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10.
Así que, adelante que con Cristo somos más que vencedores.Si alguien te dice que tú no puedes hacer esto o aquello, yo te digo. Claro que “SI SE PUEDE”

1 comentario:

Aurimayel dijo...

Me parece fantastico este blog que habla todo sobre estas maravillosas aves y que si nos ponemos a estudiar su comportamiento nos enseñaria mucho de la vida y como vivirla mas feliz.
www.comoganardinerodesdecasa.ws