miércoles, 26 de diciembre de 2012

Estudios Cristianos – Rebeldía Vs. Sumisión

Vivimos en tiempos donde los “transgresores” son tenidos por ídolos por la sociedad...  son ejemplos de personas que no respetaron los limites legales y ¡sin embargo la sociedad los admira por rebeldes.

Los hijos están acostumbrados a vivir desobedeciendo a sus padres, los alumnos a sus maestros, los obreros a sus patrones, en el matrimonio cada cónyuge tira para su lado. Por supuesto que la iglesia no esta exenta de la rebeldía y los hijos de Dios no saben obedecer a su Papá ni a las autoridades que Él ha puesto.

¿Cuáles son las autoridades que tienes sobre tu vida en las diferentes áreas (familia, trabajo, escuela, ciudad, iglesia, etc.)?

1) _______________________

2) _______________________

3) _______________________

4) _______________________

5) _______________________

6) _______________________

¿Qué actitud estás teniendo hacia ellas? ¿A quienes te resulta difícil sujetarse? Marcar con una cruz.

Romanos 13:1-2 (Memorizarlos).

¿Qué consecuencias trae oponerse a las autoridades?



Orgullo Vs. Humildad

El orgullo esclaviza. El orgullo dice: ¡Yo sé hacerlo! ¡No necesito que me estén diciendo lo que tengo que hacer! Quizás en tu vida se puedan dar alguna de estas situaciones:

Te cuesta aceptar la voluntad de Dios para tu vida.
Confías más en tu fuerzas que en lo que Dios pueda hacer.
Pensáis que tu opinión es mejor que la de los otros.
Tratáis de dominar a otros más que tener dominio propio.
Piensas que sois más importantes que otros.
Te cuesta admitir que te equivocaste, o pedir perdón.
Necesitas que te mencionen, que te reconozcan.
Piensas que sois más humilde, más espiritual que los otros.
El que es humilde reconoce la necesidad de la autoridad. Busca su consejo, su guía, su apoyo, su ayuda. Acepta los límites que le ponen ya que saben que son para su propio beneficio. Los necesita.

Génesis 2:16, 17, 3:5,6.

La libertad del Espíritu es amplia y generosa. Dios no es un autoritario que tiene un largo listado de cosas que no podéis hacer. Así fue desde el principio: a Adán le dijo que podía comer de todo árbol, menos ¡de uno! Los límites que Dios le puso al hombre fueron pocos. Sin embargo el hombre comenzó a dudar de la Autoridad. Se llenó de orgullo. Pensó ¿Para qué necesito a Dios? ¡Puedo ser como Dios, que bueno! Y traspasó el límite que Dios le puso.

Toda persona que no acepta límites, que deja que el orgullo reine en su vida, se pone como dios, y pierde la cobertura y bendición del Padre.

Oración.

Señor, reconozco que he sido rebelde con… Decido someterme a todas mis autoridades que figuran en mi listado. No quiero ser esclavo de mis deseos y me mantengo libre obedeciendo al Señor. Perdóname por haber sido orgulloso y autosuficiente. Necesito que me guíes. Acepto los límites que me pongas. Reconozco que mis autoridades son para bendición.

Por Pastor Aldo Martín

lunes, 10 de diciembre de 2012

LA FORMA DE DECIR LAS COSAS

Una sabia y conocida anécdota árabe dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó a llamar a un sabio para que interpretase su sueño.

- ¡Qué desgracia, Mi Señor! - exclamó el sabio - Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.

- ¡Qué insolencia! - gritó el Sultán enfurecido - ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡¡¡Fuera de aquí!!!

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.

Más tarde ordenó que le trajesen a otro sabio y le contó lo que había soñado.

Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:

-¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada... ¡El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes!

Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro.

Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:

-¡No es posible!, la interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer sabio le dijo al sultán. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro...

-Recuerda bien, amigo mío- respondió el segundo sabio -que todo depende de la forma en que se diga... Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse.

De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.

Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, más la forma conque debe ser comunicada es lo que provoca, en algunos casos, grandes problemas.

La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herirlo, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado.